El periodismo a través de su historia y desarrollo ha generado un sinfín de fenómenos, géneros, acontecimientos y términos, los cuales juegan un papel importantísimo en la formación integral de un profesional de la comunicación periodística. Nosotros como profesionales en formación debemos tomar en consideración cada uno de los estigmas y detalles que engloban léxicamente nuestra carrera profesional.
Unos de los tantos términos en los que tenemos obligación a considerar son: Sensacionalismo, amarillismo, censura, autocensura y autorregulación.Los dos primeros suelen confundirse comúnmente entre el público general, pero nosotros como estudiantes tenemos la obligación de diferenciar estas dos palabras respecto a sus significados.
A continuación, se exponen distintas posturas por parte de varios autores y periodistas definiendo estos vocablos:
El sensacionalismo no se detiene en la presentación sencilla de los sucesos, generalmente escandalosos, sino que ahonda morbosamente en ellos para captar la atención de los lectores de bajo nivel cultural, siempre ávidos de incentivos. Bien se comprende de una vez el grave perjuicio que a la sociedad le causa este género de publicaciones escandalosas que postran la mentalidad de un público, necesitado de educación y de estímulos para su mejoramiento.
Javier Darío Restrepo. Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.
El periodismo sensacionalista se expresa fundamentalmente en: Periódicos de formato tabloide hechos con un diseño muy atractivo que combina los titulares plenos (cubriendo la mayor parte de la primera página); fotografías e ilustraciones sugerentes y el despliegue contrastante de colores, pero además con la presentación de relatos sobre personas, conductas o sucesos que suponen transgresiones de la ley (crímenes, robos, asaltos, etc.), de la moral aceptada (violaciones, corrupción, etc.) o de la normalidad esperada (accidentes, tragedias, etc.).La prensa amarilla falsea la información, resalta el morbo, incentiva la violencia y banaliza la vida social.
Darío Acosta. Periodista de Educ.ar, sitio web oficial del Gobierno Argentino.
La prensa amarilla falsea la información, resalta el morbo, incentiva la violencia y banaliza la vida social.Florencia Berti. Universidad de Palermo.
(El amarillismo) se conoce como un modo de narrar centrado en la agresividad, el espectáculo y la tensión, que tiende a exaltar algunas reacciones primarias como el morbo o el rumoreo.José Luis Hernández. Periodista de Panorama Cultural, periódico colombiano.
En conclusión, la estrecha diferencia entre sensacionalismo y amarillismo se establece en la falta ética grave que existe entre los dos. El primero (a pesar de su carácter de morbo, uso de colores y fotografías explícitas) se limita a sobrepasar la línea del fraude y engaño. Cosa que el amarillismo no contempla bajo ningún concepto. Ambos violan principios éticos, pero el último es capaz de hacer lo que fuere para vender más (¿El fin justifica los medios?).
Ahora enfoquémonos en los siguientes vocablos: censura y autocensura. Suena simple ¿no? Censura es cuando alguien me obliga y autocensura es cuando quiero. Sin embargo, no es del todo cierto.
Varios autores expresan con claridad el significado:
Por censura se entiende la acción que ejercen funcionarios del gobierno para suprimir informaciones y opiniones en los medios de comunicación.
La autocensura es la limitación que los propios medios establecen (…) (debido a) factores que generan autocensura: los grupos de presión económicos, empresariales, políticos, etc, e intereses políticos, como ahora es frecuente, de los dueños de los medios.Eleazar Díaz Rangel, 2004, Artículo Aporrea: Censura y autocensura.
La censura es un fenómeno que pertenece a la vida pública; El oficio del censor no es una ocupación que atraiga a mentes inteligentes y sutiles; El gusto y el gesto punitivo de la censura tiene su origen en la reacción de ofenderse; las prohibiciones establecidas por monopolios o cuasimonopolios pueden ser en la práctica tan completas como las aplicadas por organismos de censores respaldados por la fuerza de la ley.John Maxwell Coetzee. Premio Nobel de Literatura (2003).
La autocensura tiene que ver necesariamente con los intereses de los propietarios de los medios, personas con intereses económicos o con ideologías políticas. No puede olvidarse que los medios de comunicación, en particular los dedicados a las noticias, son empresas que buscan un beneficio económico.Dixon Acosta. La peor censura: la autocensura.: Libertad de Expresión: Poder y Censura, Varios autores – Colección Especial, mayo 2010.
En cierta forma la censura actúa por origen de algún opresor que no le conviene cierta información. Es un acto de intimidación, control e incluso amenaza. La autocensura puede generarse por miedo a evitar lo anterior, o simplemente para satisfacer algún interés propio (económico, elitista, ideológico, etc).
Por último, presentamos la autorregulación, una palabra que… ¿Podríamos calificar como sinónimo de autocensura? La verdad, no. Éste un término muy distanciado a la censura, y toca fuertemente la ética profesional de un periodista.
Citemos (para aclarar) a la famosa Enciclopedia Libre, Wikipedia:
La autorregulación periodística nace del compromiso voluntario de los agentes que
participan en el proceso de comunicación y se dirige a complementar la libertad
de los medios de comunicación con un uso responsable de la misma.
A continuación, citamos a varios autores:
Un periodista, consciente de la dignidad de su profesión y de la trascendencia de su papel como informador que ha de buscar siempre la verdad, comprenderá la necesidad de la autorregulación y estará dispuesto a rectificar voluntariamente cuando se haya equivocado; pero, por supuesto, evitará ciertas prácticas consideradas por algunos como habilidades profesionales, que no son sino trapacerías indignas de un profesional de categoría.
Un ejemplo práctico de sana autorregulación, que respeta los derechos de los demás ciudadanos, de todos, nos lo proporcionaron los medios de comunicación norteamericanos al acordar, en 2002, la no difusión y publicación de ciertas fotografías horripilantes del atentado del 11-S ocurrido el año anterior.Manuel Fernández Areal. Licenciado en Derecho y periodismo.: Nueva revista – Artículo: La Autorregulación Periodística, 2006.
La autorregulación del periodismo es clave para el ejercicio del periodismo veraz, independiente, plural, imparcial y de calidad. No se contrapone a la libertad de expresión ni al derecho a la información, más bien los garantiza como pilares de las instituciones democráticas, ámbito dentro del cual los medios de comunicación son un poder, no un superpoder que asume funciones del otro.Víctor León Zuluaga Salazar. Artículo: La autorregulación periodística, El Colombiano, 2010.
Estos pocos términos periodísticos juegan un papel importante para iniciar en la profesión comunicativa. Establecen límites, soportes y errores que debemos aprender durante el camino de formación. Hay que recordarlos como base esencial y así estipular que barreras debemos construir en un futuro ejercicio laboral.
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